Nuestra misión de Hermanas de San José de Lyon nos llama a promover la Unidad y el Amor de Dios,

entre nosotras y con “toda clase de prójimo”, sin distinción, como se dijo en el momento de nuestra fundación.

En colaboración con otras personas,

nos esforzamos por responder a las necesidades de la época, 

trabajando por cambiar las estructuras opresoras

y buscando la justica para todos/as.   

Durante el último Capítulo General, nos comprometimos a

         estar enraizadas en Cristo, con compasión y creatividad, para la vida del mundo.

  • Volver a las fuentes, profundizar la dimensión místico-profética de nuestra espiritualidad y dejarnos transformar por la novedad de nuestro carisma.
  • Releer y cuestionar nuestra vida comunitaria para crear nuevas maneras de vivir juntas que nutran el aspecto contemplativo de nuestra vida y nos lleven a una mayor comunión.
  • Ir hacia las periferias, de la misión y de toda nuestra vida, con audacia y pasión.
  • Cuidar de la casa común (Laudato Si), conscientes de la interdependencia e interconexión entre el ser humano, la sociedad, el medio ambiente y toda la creación.
  • Profundizar nuestra misión común con laicas/os, discernir juntas/os las necesidades actuales y nuestra respuesta.
  • Ser creativas para vivir la dimensión internacional e intercultural de la Congregación, apasionarnos por la “Cultura del Encuentro” en toda nuestra vida.

                                     Que, con la gracia de Dios, podamos “contribuir en calidad de débil instrumento”

                            para la construcción de un mundo nuevo… Constituciones N° 62

Vivimos estas orientaciones en diversos modos de apostolado:

* Enseñanza formal e informal,  

* Servicios sociales, como profesionales o voluntarias,

* Servicios de Iglesia y acompañamiento espiritual,

* Diversas presencias con personas en el ámbito de la migración.    

 

“En la Iglesia, el Espíritu nos reúne

    en Congregación apostólica internacional,

         signo de universalidad,

             donde aún nuestras diferencias llegan a ser riqueza para el servicio del Reino”. (Constituciones 70)

 

  

Pertenecer a una congregación internacional nos llama a reconocer los valores de otras personas

y nos compromete a un apoyo mutuo.

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